The Doors - The Doors

No hay muchos debuts en la historia del rock comparables al primer álbum publicado por The Doors, de homónimo (¿o simplemente inexistente?) título. Un trabajo que contiene no una, sino nada más y nada menos que tres de las mejores canciones de finales de siglo no tiene más remedio que convertirse en un disco histórico. Como así es.
Después de más de un año de presentar su música por distintos clubes californianos, la banda firma con Elektra Records en 1967, y para su primer álbum presentan sus canciones favoritas, las que mejor respuesta han tenido del público, las mejores, en definitiva. Una magnífica forma de tamizar lo mejor de su obra que redunda en la presentación de una serie de temas impresionantes redondeados con cotas insuperables. Además, el grupo recoge a la perfección las influencias del momento, de forma que en sus canciones se aúnan letras de gran fuerza poética (responsabilidad de ese icono del rock que es Jim Morrison) con un sonido original y único, al que de modo fundamental ayudan los alucinógenos teclados de Ray Manzarek, que tanto han hecho para ofrecer ese sello único e inimitable de la banda que tan inconfundibles los hace, sin olvidar la importantísima aportación de dos músicos a la sombra con una enorme profesionalidad, tanto la excelente guitarra de Robby Krieger como la batería de John Densmore.
¿Puede abrirse mejor el disco que con esa hipnótica línea de bajo que conduce a la inconfundible voz de Morrison que repite incesamente Break on trough (to the other side) acompañado por una sorprendente línea de órgano eléctrico? Seguramente no, si se presenta una canción para la historia, salvaje muestra de rock enérgico en estado puro.
Soul Kitchen es una muestra de pop-rock de la época, con mucho sabor hippie, en el que el medio tiempo de las estrofas se rompe con un estribillo rockero en el que se mezcla la voz de Morrison con teclados de complejas líneas. A continuación, The crystal ship, una balada de impecable factura, en la que la línea principal de piano es especialmente destacable, la polémica Twentieth Century Fox en la que Morrison no se refiere, precisamente, a la productora audiovisual, sino a las mujeres liberadas del momento con un apelativo políticamente muy incorrecto, y la excelente versión del tema Alabama song, con su estructura tan cabaretera, que se integra perfectamente en el disco.
Y entonces llega otra explosión: Light my fire, el segundo tema absolutamente mítico del álbum y seguramente el más reconocido de la banda. Compuesto por Robby Krieger, es una perfecta muestra del sonido Doors, con un Ray Manzarek en estado de gracia creando líneas de teclado apabullantes y en particular una sección instrumental para quitarse el sombrero, y un Morrison en su salsa jugando con su voz y con letras sexualmente evocadoras.
La segunda versión del álbum es Back door man, mostrando la clara deuda en las influencias del grupo con el rock de los 50. Le sigue I looked at you, pegadiza muestra del talento unificado de la banda, con sonidos de palmas y base rítmica para el lucimiento de Densmore, y la balada End of the night, ensoñadora y lisérgica. Nos acercamos al final, primero con la excelente Take it as it comes, de nuevo una excelente muestra del talento de los distintos componentes del grupo, un rock californiano rápido y pegadizo, y después... The End.
The End. Once minutos de minimalismo sonoro. Una letra repleta de delirantes imágenes y metáforas sobre el complejo de Edipo. Una primera línea de texto inolvidable. Apenas unas notas de guitarra y ritmo apagado de crótalos. Mitad cantada, mitad recitada. Con interludios instrumentales puramente sesenteros, en su mejor faceta. Y una estructura absolutamente impredecible. Hipnótica. Sobrecogedora. Imposible.

Jim Morrison, sin olvidar a sus imprescindibles compañeros de viaje, consigue comenzar la carrera de su banda de modo inmejorable, con un trabajo totémico y ejemplar. Un disco imprescindible, en el que The Doors recogieron variadas influencias para alumbrar un sonido único, totalmente reconocible e inimitable, convirtiéndose en puntales y referentes de toda una nueva forma de hacer música. Y que los lleva, de inmediato y con toda justicia, al olimpo del rock.
The Doors
-Break on through (to the other side) (2:29)
-Soul kitchen (3:34)
-The crystal ship (2:34)
-Twentieth Century Fox (2:33)
-Alabama song (whiskey bar) (3:19)
-Light my fire (7:07)
-Back door man (3:33)
-I looked at you (2:21)
-End of the night (2:52)
-Take it as it comes (2:16)
-The end (11:41)
1967. Elektra Records.
Compuesto por Jim Morrison, excepto Light my fire (Robby Krieger), Alabama Song (Bertolt Bretch y Kurt Weill) y Back door man (Willie Dixon).
Producido por Paul A, Rothchild.




edicionesvion dijo
Saludos. Acabo de crear una sección de premios y te he concedido el Premio Fender Stratocaster, por tus grandes artículos a todos estos grandes discos que comentas en tu post. También soy un gran aficionado a The Doors con sus impresionantes canciones, sobre todo esa genial This is The end, o The end a secas, jejeje. Un lujo poder leerlo.
27 Junio 2008 | 01:03 PM