El músico galés Karl Jenkins tenía en 1995 una bien ganada reputación como músico, pero fue su proyecto Adiemus el que le otorgó fama mundial. Reclutado en los primeros 70 para formar parte de Soft Machine, del que se convertiría en puntal importante de los últimos discos oficiales de la banda, Jenkins, sin embargo, se alejaría de aquellas propuestas durante algunos años, realizando trabajos en los que su formación clásica, a la que añadió su curiosidad por otras sonoridades (celta, africana) darían como resultado un inesperado éxito con un jingle para una compañía aérea que fue recogido en varios recopilatorios de música new-age (etiqueta que aborrezco, por cierto). Dicho éxito animó a Jenkins a desarrollar el proyecto Adiemus, así que, ayudado por su amigo Mike Ratledge y la portentosa voz de Miriam Stockley, dio forma a un disco que sorprendió por su enorme calidad, y que por derecho propio se ganó el respeto de crítica y público desde el mismo momento de su lanzamiento.

El disco comienza con un tema que resume perfectamente gran parte de la propuesta de este proyecto. Recuperado a partir de la música de un spot publicitario realizado algún tiempo antes, la conjunción de melodías de instrumentación clásica y cinematográfica con otras como flautas y percusiones étnicas, con voces que sugieren estilos africanos, gospel, y coros orquestales, se reúne en Adiemus (el tema) de forma inmejorable. El repique de campanas seguido de una larga y hermosa introducción de cuerdas nos lleva a un medio tiempo en el que de nuevo se mezclan secciones de cuerda con las voces dobladas de Miriam Stockley en el tema más largo del disco, Tintinnabulum, en el que insiste en la onírica y original propuesta del proyecto con otro tema que, sin embargo, es totalmente distinto al anterior.
Cantus inaequalis le da aún mayor importancia a las voces, doblando la voz de Miriam en distintos tonos para un corto y curioso tema, mientras que Cantus insolitus hace lo propio pero dando mayor relevancia a las instrumentaciones, en un tema lento y majestuoso, más cercano a las propuesta de los clásicos. In caelum fero es un tormenta instrumental, un magnífico collage de enérgicas secciones de cuerda adornadas por llamativos coros femeninos que se convierte en uno de los mejores momentos del disco. Cantus iteratus se monta sobre una marcada sección rítmica sobre la que se deslizan dos secciones cantadas, una de estilo clásico y otra que recuerdas sonoridades africanas, y que se van repitiendo una y otra vez durante todo el desarrollo del tema.
Amate Adea vuelve a recuperar la sonoridad más clásica con su tratamiento en las cuerdas y las voces, mientras que por contra Kayama es el tema que más aire africano tiene desde los coros iniciales (sorprende que suenen a niños, cuando hay que recordar que todas las voces grabadas pertenecen a Miriam Stockley, y sin tratamientos electrónicos fuera de la mezcla final). El disco se cierra con la corta Hymn, un tema juguetón con varias líneas vocales y melódicas.


En retrospectiva, la propuesta de Jenkins era un caballo ganador. Su afortunada mezcolanza de música orquestal con toques variados étnicos, junto con un sistema similar al utilizado por Enya para su particular sello (una voz femenina espectacular grabada en multitud de tomas sin tratamientos artificiales para obtener como resultado una sonoridad especialmente llamativa), unido todo ello al talento para desarrollar temas de calidad, sólo podía dar como resultado un gran disco. Sería, sin embargo, ninguneado quizá precisamente por ser catalogado como new age, como mera moda del momento, y de hecho los posteriores trabajos publicados bajo el nombre de Adiemus son tan interesantes como el primero. Finalizada (por fortuna) la fiebre de aquellos años, discos que eran propuestas musicales de primer orden y que se vieron mezclados en las mismas estanterías con discos insustanciales destacan por méritos propios sin ningún esfuerzo. Este es uno de ellos.

Songs of sanctuary
-Adiemus (3:48)
-Tintinnabulum (10:57)
-Cantus Inaequalis (3:13)
-Cantus Insolitus (5:35)
-In Caelum Fero (7:45)
-Cantus Iteratus (6:36)
-Amaté Adea (5:12)
-Kayama (8:06)
-Hymn (2:38)

1995. Virgin Records.
Compuesto por Karl Jenkins.
Producido por Karl Jenkins y Mike Ratledge.