
Con su segundo álbum de larga duración, la banda de Manchester termina por confirmar su nueva propuesta sonora tras la muerte de Ian Curtis y la consiguiente desaparición de Joy Division. Si su primer trabajo se muestra un tanto titubeante en cuanto a lo que algún día llegarán a ser por sí mismos, con Power, corruption & lies asientan totalmente su particular sonido, deudor tanto de la oscuridad lóbrega de sus obras con Curtis como de una acertada y particular utilización de las fuentes electrónicas para aportar un toque actual y específico a sus canciones. Tanto, que de hecho firman su primera obra maestra en una discografía particularmente perfecta, sin necesitar siquiera incluir dentro del álbum sus exitosos y magníficos singles. Toda una declaración de intenciones y una muestra de seguridad en sí mismos nada habitual que ya comienza en una sorprendente portada en la que no aparece el nombre de la banda ni el título por ningún lado (el diseño del habitual Peter Saville, reproduce un cuadro del pintor francés Henri Fantin-Latour).
Pero es que no es para menos. Cuando un disco se abre con una enérgica línea de guitarra que se repetirá obsesivamente durante toda la canción, a la que se unirá una excelente base rítmica a cargo de Stephen Morris, y que se apoya puntualmente en melodías de bajo y sintetizadores y una letra cantada por Bernard Sumner con sus habituales mensajes imaginativos y naif, se puede suponer que no se está ante un álbum cualquiera. Es Age of consent una impagable forma de comenzar, aunque el resto del disco no le irá a la zaga. Todo lo contrario, de hecho: tras un arranque musical movido y alegre, se abate la oscuridad con la valiente, difícil e hipnótica We all stand. Peter Hook se luce con un bajo retorcido y lóbrego adornado por etéreas notas de sintetizador a cargo de Gillian Gilbert, para una canción de atmósfera depresiva apoyada hasta en la forma de cantar, y que retrotrae al sonido Division de forma excelente.
Un nuevo cambio de ritmo llega con The village, uno de los primeros ejemplos de la conjunción rock-electrónica de los que New Order fueron tanto precursores como abanderados. Una compleja sección rítmica y unas guitarras excelentes sirven como cuerpo para una canción movida de letra intrascendente pero curiosa. Y a continuación, otro momento de especial brillantez llega con 5-8-6, que arranca con una sección instrumental en la que la banda juega con una caja de ritmos y repetitivas melodías de guitarra y bajo; la sección concluye y desde la lejanía nos llega la verdadera canción, un temazo de ritmo rápido con un bajo impresionante, guitarras que puntean con acierto, y momentos instrumentales entre las estrofas cantadas en las que juegan de diversos modos con batería, sintetizadores y guitarras. Especialmente destacable el impresionante riff de guitarra de la parte final, uno de los mejores de su carrera.
La segunda parte del trabajo se abre con Your silent face, un hermoso medio tiempo en el que la voz apesumbrada de Sumner se acompaña por una magnífica arquitectura de melodías de teclado a cargo de Gillian Gilbert, con diversos sintetizadores que remedan cuerdas y secciones de viento. Y el bajo y guitarras dando la réplica a las estrofas cantadas es toda una maravilla. A continuación, regresan a su particular mezcla de rock y electrónica con Ultraviolence, dominada de nuevo por un ritmo rápido, y variadas melodías de bajo y guitarras. Repiten con Ecstasy, aunque en este caso domine más la electrónica que en el tema anterior. En el tema utilizan con profusión un vocoder que desgrana una letra prácticamente ininteligible, y cada músico vuelve a desarrollar diversas melodías con sus instrumentos preferidos.
Y si el arranque de este gran álbum era impresionante, el final lo es aún más. Y es que Leave me alone es una canción absolutamente arrebatadora, desde los acordes iniciales de un bajo inmenso, una guitarra asombrosa que se lucirá de forma especialmente brillante a lo largo del desarrollo del tema, y un ritmo obsesivo para una canción paradójicamente triste en la que Bernard canta de modo melancólico una de sus mejores y más certeras letras. Una canción mítica, que se adelanta en más de veinte años a cualquier intento posterior de dignificación del pop-rock como estilo capaz de construir joyas musicales. Una de las muchas canciones que han hecho justamente grandes al cuarteto británico.

Con Power, Corruption & Lies, New Order demostraron que habían conseguido algo tan sumamente difícil como despojarse del fantasma de Ian Curtis y Joy Division y que, sin renegar de haber sido parte de uno de los mitos más incorruptibles de la música británica, podían evolucionar hacia nuevos caminos, manteniendo los elementos más interesantes de su obra pasada y absorbiendo las tendencias del momento para, de hecho, convertirse en pioneros de una nueva forma de hacer música que llegaría con los años. Entregando, en el camino, un puñado de álbumes míticos y de canciones de singular belleza y complejidad sonora.
Power, Corruption & Lies
Age of consent (5:15)
We all stand (5:14)
The village (4:37)
5 8 6 (7:31)
Your silent face (6:00)
Ultraviolence (4:52)
Ecstasy (4:25)
Leave me alone (4:41)
1983. Factory Records.
Compuesto por New Order.
Producido por New Order.


Efectivamente,lograron demostrar que eran capaces de sacar un album sencillamente perfecto...
Grandes,sin duda...
Grandísimos, sin ninguna duda.