Tales of mystery and imagination - The Alan Parsons Project

El reputado ingeniero de sonido y productor Alan Parsons tenía muchas inquietudes musicales desde hacía años y decidió volcarlas finalmente en su propio proyecto musical, a mediados de los 70. Contó para ello con la inestimable ayuda de su compañero Eric Woolfson (que aportaría mucho de la labor compositiva al grupo) y el arreglista orquestal Andrew Powell, y para su primer trabajo tuvieron la osadía de crear un trabajo conceptual que buscaba musicalizar varias obras del gran escritor norteamericano Edgar Allan Poe. Aunque en mi modesta opinión no consiguen lo que quizá pretendían (darle a las oscuras obras de Poe un envoltorio musical) debido a la práctica imposibilidad de lograrlo, lo cierto es que consiguen, sin embargo, un disco magistral, uno de los mejores de su larga carrera, al tiempo que uno de los menos conocidos, una auténtica confluencia de talentos que dan como resultado un trabajo fantástico a descubrir.
El disco, lanzado originalmente en 1976, no pudo incluir algunos elementos que los miembros del grupo consideraban fundamentales, el principal la participación del gran Orson Wells. Elementos que se recuperarían en la reedición de 1987 en formato CD. Así, finalmente se pudo escuchar el disco como se habría pretendido en un principio. Por lo tanto, el arranque del álbum resulta finalmente un declamado de Wells que sirve como introducción lírica al instrumental A dream within a dream, un tema atmosférico en el que con sintetizadores y un bello fraseo de guitarra eléctrica crean un magnífico instrumental introductorio; un excelente bajo sirve de puente entre este tema y el siguiente, The Raven, que se apoya en el inolvidable poema de Poe y en la letra de éste cantada con un efecto de vocoder, en un tema espectacular de rock progresivo, con un juego de estrofas calmadas y enérgicas que se turnan según avanza el poema. Uno de los puntos álgidos del disco, sin duda, para la primera gran canción del Project.
Comentar, al respecto de este tema, que se suele indicar erróneamente que este es el primer tema musical que utiliza este deformador de voz, pero sin contar usos cinematográficos -aunque en temas musicales- a partir de los años 40, por ejemplo Wendy Carlos lo utilizó para su espectacular banda sonora de La naranja mecánica algunos años antes.
Otro tema enérgico y rompedor es The tell-tale heart, basado en uno de los mejores cuentos de terror escritos jamás, y que la banda recrea con unos gritos iniciales del vocalista Arthur Brown y una sección inicial y final muy rockera y movida, con un sorprendente interludio muy bien instrumentado y cantado por Jack Harris.
Por su parte, The cask of Amontillado recrea la historia original de Poe mediante una balada de acertadas estrofas y colchón de instrumentación de cuerda de gran calidad, que muta gracias a ambiciosos interludios con importante presencia de una poderosa sección de viento. Continúan con (The system of) Dr. Tarr and Professor Fether, otro tema de rock progresivo con profusión de voces tratadas en los coros que recrean los locos del cuento original.
A continuación, en el intento de musicalizar uno de los mejores y más conocidos cuentos de Poe, llega la larga suite orquestal The fall of the house of Usher,dividida en cinco partes. La primera y más larga, Prelude, comienza de nuevo con una introducción hablada a cargo de Wells, y un tema muy cinematográfico en su factura, con diversas melodías orquestadas a lo largo de su desarrollo.Arrival comienza con el sonido de una tormenta y un siempre impactante órgano en segundo plano, que se verá superado por un bucle de sintetizador muy acelerado y por una posterior orquestación acompañada esta vez de una batería muy marcada. El corto Intermezzo añade melodías tétricas y opresivas, que llevan a Pavane, la parte más melódica y recordada de la suite, con varios instrumentos del rock clásico enlazando diversas melodías que se van acumulando en un crescendo progresivo. Finalmente, los sonidos más opresivos, casi insoportables, de la orquesta manteniendo unas pocas notas, junto con efectos de sonido, narran, en Fall, el definitivo hundimiento de la casa Usher. Sin un corte, el disco llega a la balada final, la preciosista To one in paradise, cantada por Terry Sylvester acompañado a los coros por los propios Parsons y Woolfson junto a otro de voces blancas. Una magnífica forma de terminar un grandioso disco.

Tales of mystery and imagination, como el primer disco de The Alan Parsons Project, supone encontrarse con muchos de los elementos comunes que desarrollará la banda en su reconocida carrera posterior. Curiosamente, es quizá el más ambicioso de sus trabajos (yo diría que el que más hasta la colaboración de las dos cabezas pensantes del grupo en el proyecto Freudiana) y suele criticarse el haber dejado un tanto de lado los prometedores retazos de rock progresivo de este álbum para acercarse a un pop-rock más al uso. No me parece justo, teniendo en cuenta la calidad de la carrera de la banda posterior a este disco. También es cierto que, si bien la musicalización del especial universo de Poe supone su banalización, y por lo tanto era ésta una apuesta perdida, desde el punto de vista musical lo que queda es un atrevido trabajo musical, repleto de buenos momentos, con una producción magnífica, y que se escucha incluso con mayor agrado que otros trabajos más reconocidos como I Robot o Eve.
Tales of mystery and imagination
-A dream within a dream (4:14)
-The Raven (3:57)
-The Tell-Tale heart (4:38)
-The cask of Amontillado (4:33)
-(The system of) Dr. Tarr and Professor Fether (4:20)
-The fall of the house of Usher:
Prelude (7:02)
Arrival (2:39)
Intermezzo (1:00)
Pavane (4:36)
Fall (0:51)
-To one in paradise (4:46)
1976. Charisma Records.
Compuesto por Alan Parsons y Eric Woolfson. Instrumentales de The fall of the house of Usher por Andrew Powell.
Producido por Alan Parsons.





bateman dijo
Queridos Discos: eres como mi alma gemela. Hace poco The Cure, uno de mis iconos y ahora Alan Parsons quien me aconpañó durante una época de mi vida día y noche. De vez en cuando me suelo poner "The turn of a friendly card" y casi me pongo a llorar. Es un disco que me emociona, me gusta y me trae muchos recuerdos. Por eso, las críticas que ha tenido siempre Alan Parson´s Project me han aprecido muy injustas. Y el tiempo les ha dado la razón. En esta época de crisis galopante de la creatividad musicak (o de la distribución) ese grupo hay que reinvindicar.
Ahora sólo me faltan: The Clash, R.E.M y Talking Heads.
Saludos fraternales.
19 Marzo 2008 | 11:44 AM