
El cuarto trabajo de estudio del dúo formado por Boris Blank y Dieter Meier (tras su segundo álbum el tercer componente, Carlos Perón, abandonó el proyecto para comenzar una carrera en solitario) es quizá la mejor puerta de entrada para conocer la original propuesta de Yello. Quizá por ser suizos recogen por igual los conceptos germano (más experimental) y británico (más melódico) de la música electrónica, mezclándolos en su original propuesta con los añadidos de un estilo muy cinematográfico y la inconfundible voz grave de Dieter Meier, tan semejante a la del maestro Leonard Cohen. Investigando las posibilidades de la variación en la voz humana, y buscando siempre originales bases rítmicas, la música de Yello se convierte en una de las más originales de la música electrónica de finales de los 70 y principios de los 80.
Stella se abre con el tema Desire, que concentra buena parte del típico sonido Yello, con una base rítmica sobre la que se van sumando efectos y la profunda voz de Meier, para una canción sobresaliente. Con Vicious Games, prefijan otra de sus señas de identidad, el de los temas que funcionan perfectamente como atmósferas; el tema, rápido y pegadizo, cuenta con el acertado acompañamiento solista de Rush Winters. A continuación, el tema más conocido del dúo, ese irónico Oh yeah basado en diversos ritmos de batería y caja de ritmos y voces pasadas por el vocoder que se ha convertido en una suerte de himno sexual de forma bastante sorprendente.
Aparentes ritmos y voces tribales, cortados por una guitarra muy tecnificada, dan comienzo a Desert Inn, de nuevo un complejo juego de voces y melodías sintetizadas, esta vez con el acompañamiento puntual de una guitarra muy rockera. Por su lado, Stalakdrama es un tema muy atmosférico, con unos sintetizadores muy marcados que le dan un acertado toque de misterio que se rompe en varias ocasiones con una fanfarria también sintetizada. Otro de los momentos más experimentales llega con Koladi-ola, en la que mezclan diversos efectos vocales y de sonido para acompañar una voz distorsionada hasta el punto de que simula el de un rockero glam. Arrancando con un acertado riff de guitarra, y con un impresionante fondo rítmico acelerado y una voz que semeja la de un predicador, llegamos a Domingo, uno de los más redondos temas del álbum. Sometimes (Dr. Hirsch) es otro tema típicamente Yello, con melodías atmosféricas y la voz de Meier con efectos de eco. Let me cry reincide en la combinación de base rítmica efectista y voz misteriosa, con interludios más atmosféricos. Ciel ouvert es un tema prácticamente instrumental, calmado y atrayente, muy en la línea de las enseñanzas alemanas. Para finalizar, Angel no resume la propuesta del dúo con su sorprendente mezcolanza de voces sintetizadas, efectos y armonías, concluyendo así un disco muy sorprendente e innovador.

Yello es un grupo de culto, con férreos seguidores pero poco conocido y valorado fuera de éstos. Los fans habituales de la música electrónica más clásica no aceptaban los conceptos casi bailables y en parte cinematográficos del dúo. Por su lado, los aficionados al tecno-pop en sus distintas variantes encontraban la propuesta de los suizos demasiado compleja y extraña para su gusto. Es indudable, sin embargo, la importancia que en su momento Yello tuvieron como adelantados en la investigación sonora, y cómo contribuyeron a la historia de la música electrónica con una serie de discos memorables. Resultan una propuesta más difícil que la media, pero resultan sumamente interesantes.
Stella
-Desire (3:42)
-Vicious games (4:20)
-Oh yeah (3:04)
-Desert Inn (3:30)
-Stalakdrama (3:06)
-Koladi-ola (2:57)
-Domingo (4:33)
-Sometimes (Dr. Hirsch) (3:35)
-Let me cry (3:30)
-Ciel ouvert (5:26)
-Angel no (3:07)
1985. Vertigo Records.
Compuesto por Yello.
Producido por Boris Blank.


Pues no los conocía, habrá que echarle una oida