Tras sus dos éxitos previos, Autobahn y Radioactivity, la formación alemana Kraftwerk comienza la que a la larga se convertirá en trilogía fundamental para entender la música popular de finales del siglo XX con su álbum Trans-Europe Express. Quizá su álbum más totémico, aquel que ofrece el ejemplo más puro del concepto kraftwerkiano de la música. También uno de los más accesibles, y desde luego uno de los mejores. Cuando se lanza, en 1977, termina por concretar los elementos que ya existían en Radioactivity en lo que a novedad musical se refiere, pasando por ser el primer trabajo que realmente supuso una revolución para los jóvenes oyentes de la época y que poco después comenzarían a hacer su propia música.

El comienzo del álbum no puede ser mejor: el largo y fascinante himno melódico Europe Endless, conformado por una exquisita conjunción de secuencias armónicas sintetizadas, doble base rítmica, y cantos adornados con diversos efectos de vocoder, que musicaliza a la perfección el ya olvidado placer de un largo viaje en tren entre interminables paisajes fugaces. The hall of mirrors es un tema más rudo en su propuesta, con un texto más fraseado que cantado y unas pocas líneas de melodía en primer plano que se repiten incesantemente y varian calmosamente dando como resultado un corte minimalista e hipnótico. Los Kraftwerk precursores de la música sintética británica se muestran en Showroom Dummies, un tema más acelerado, obvio padre del synth-pop, con una curiosa letra acerca de unos maniquíes que escapan de su escaparate para irse a bailar a un club.
Con Trans-Europe Express, Kraftwerk construyen uno de sus temas más reconocibles y completos, una larga oda repleta de secuencias melódicas más o menos desarrolladas bajo una hipnótica base rítmica. Rizan el rizo con Metal on metal, que no es sino la continuación del tema anterior (sin corte alguno), el añadido de una base rítmica aún más pronunciada al comienzo, y diversas variaciones sobre las melodías durante todo su desarrollo. El doble tema finaliza con el sonido de la llegada del tren, aunque el viaje aún no ha terminado. Basándose en la parte de las secuencias armónicas de Europe Endless que servían como base rítmica, Franz Schubert construye un evocador tema en el que se añaden líneas de sintetizador imitando la entrada de instrumentos en la música clásica, con particular acierto y cuidada contención. Endless Endless es poco más que un efecto, un guiño con el que cerrar el viaje como comenzó, con la misma secuencia armónica y las voces pasadas por el vocoder que repiten "Endless" (sin fin) y que perfectamente servirían para que el disco comenzase de nuevo sin apenas notar que ha acabado.


Con Trans-Europe Express, el grupo alemán comienza una época de especial madurez estilística y termina de concretar su mito como padres de la música electrónica. Sin necesidad de autoafirmarse con experimentos de particular dificultad y tal vez un poco onanistas, Kraftwerk consigue su particular sonido y abre las puertas para toda una forma de entender la música fuera del ámbito del rock. Construye álbumes ajenos a cualquier moda, y que siguen sonando más modernos, audaces y valientes que prácticamente cualquier cosa que se edita hoy en día. Dentro de ellos, Trans-Europe Express es una de sus propuestas más interesantes y accesibles.

Trans-Europe Express
Europe Endless (9:40)
The hall of mirrors (7:54)
Showroom dummies (6:13)
Trans-Europe express (6:52)
Metal on metal (6:43)
Franz Schubert (4:26)
Endless endless (0:55)

1977. Capitol Records
Compuesto por Ralf Hütter, excepto Europe Endless/Endless endless, por Ralf Hütter y Florian Schneider, The hall of mirrors, por Ralf Hütter, Florian Schneider y Emil Schult, y Trans-Europe Express, por Ralf Hütter y Emil Schult.
Producido por Ralf Hütter y Florian Schneider.