My life in the bush of ghosts es un disco visionario, profético y fascinante, repleto de cargas de profundidad contra todas las ideas preconcebidas del rock de la época en que sus autores lo publicaron. Su arriesgada propuesta de creación musical mediante encajes de voces prestadas (resultando por tanto un avanzado en las modernas técnicas del sampling), ritmos sincopados, obvios elementos étnicos que en aquel momento sonaban casi extraterrestres, conforman un complejo puzzle sonoro en el que queda clara su posición: en un mundo en el que la música se valora por lo que se dice en las canciones, Brian Eno y David Byrne construyen una obra en la que se recogen grabaciones ajenas para montarlas bajo ritmos funk, líneas melódicas de sintetizadores, y obvias influencias de músicas ajenas a Europa, creando así un disco de canciones no cantadas que, sin embargo, tampoco puede considerarse como un disco instrumental. Estamos pues ante un disco enormemente avanzado para su época, con un concepto rompedor y polémico que ,teniendo en cuenta las furibundas críticas recibidas por parte de la prensa especializada de la época, dio de lleno en su pretensión de criticar el establishment.

Y es que el disco resulta aún más sorprendente cuando se tienen en cuenta detalles de su elaboración, en cómo los dos inquietos artistas recogen proclamas de un radio-oyente indignado (America is waiting), voces airadas de la gente y las ¿tranquilizadoras? de un político (Mea Culpa), el canto de una cantante libanesa (Regiment y The Carrier), el sermón radiado de un reverendo al más puro estilo americano (Help me somebody), el ritual de un auténtico exorcista (The Jezebel spirit), cantos musulmanes recitando el corán (Qu'ran), cantantes georgianos (Moonlight in glory) o egipcios (A secret life)... todo ello mediante la ingeniosa utilización de los limitados recursos técnicos de la época (escuchando el resultado, sorprende que todo el disco se realizase con tecnología analógica, de hecho, en aquel momento no existía el sampler por lo que el encaje de las voces en los temas se realizaba haciendo pruebas y desechando los resultados fallidos en una ingente labor de producción), la pionera utilización exhaustiva de diversa percusión procedente de diversas culturas musicales, el uso de la electrónica para crear ambientes exóticos, y la modificación final del resultado para obtener un collage que suena radicalmente ajeno a cualquier otra propuesta, por atrevida que fuera.

No es My life in the Bush of Ghost un disco sencillo. Cierto que temas como America is waiting y sobre todo Mea Culpa pueden perfectamente encajar en un disco comercial de la época, suponiéndole un extra de experimentación, pero la propuesta sonora del disco, su uso de ritmos, voces y sobre todo estilos ajenos al oyente casual del mundo del rock, en su momento debió suponer todo un shock. Afortunadamente, la influencia de pioneros como Eno y Byrne, que investigaban con placer nuevos caminos en los mundos sonoros, hizo que poco a poco aparecieran propuestas novedosas y originales. De ahí que, por fortuna, la rareza de este disco seminal sea hoy puramente anecdótica. Lo cual no le resta un ápice de su enorme valor artístico.

My life in the bush of Ghosts
-America is waiting (3:37)
-Mea Culpa (3:43)
-Regiment (3:57)
-Help me somebody (4:19)
-The Jezebel spirit (4:57)
-Qu'ran (3:39)
-Moonlight in glory (4:22)
-The carrier (3:25)
-A secret life (2:30)
-Come with us (2:42)
-Mountain of needles (2:47)

1981. Sire Records.
Compuesto por Brian Eno y David Byrne.
Producido por Brian Eno y David Byrne.