Low - David Bowie

Con Low, el siempre camaleónico David Bowie inicia la que se conocerá como "trilogía de Berlín" (compuesta por los discos Low, Heroes y Lodger), sorprendiendo una vez más a crítica y público y dando sobradamente la talla en su nuevo y sorprendente tour de force. En 1977, Bowie es uno de los artistas más grandes del panorama musical; los 70 han sido suyos dentro de las diversas ramificaciones del pop, y quizá para cumplir la profecía de su antiguo alter-ego Ziggy Stardust, está abrumado por la fama, cansado de las expectativas que le rodean, y metido hasta las cachas en la cocaína. Y para salir de aquella espiral, se vuelca en su trabajo como compositor arriesgado y siempre interesado en otras formas de hacer música. Mantiene parte del estilo de su previo Station to Station, pero su insospechada mirada al krautrock le hace fichar a Brian Eno como imprescindible ayuda para plantear su propia mirada a la música alemana de la época y dar así un paso más allá.
Low tiene una división inusual para la época, con una cara A formada por varias canciones muy cortas (la mayoría de apenas tres minutos o incluso menos), encerradas entre dos instrumentales que abren y cierran la cara. La parte más experimental, arriesgada y sorprendente del disco llega con la totalidad de la cara B, en la que compone varios temas instrumentales más largos, con evidente sabor avant garde y claras influencias de la música electrónica alemana, en una pirueta atrevida y casi suicida. La enorme calidad musical de la propuesta, sin embargo, salva la papeleta con insospechada maestría.
El disco abre con el magnífico instrumental Speed of Life, con una guitarra solista dibujando la pegadiza melodía sobre un colchón de sintetizadores. Breaking glass es un monumental tema new wave que ejemplifica perfectamente dicha etiqueta. What in the world tiene sonoridades que recuerdan un curioso hermanamiento pop/música africana. La célebre Sound and vision, con su irresistible riff de guitarra y que espera minuto y medio antes de entrar la voz de Bowie en distintos tonos, es buena muestra de que incluso en los pretendidos momentos más comerciales de la obra hay espacio de sobra para el riesgo compositivo. Always crashing in the same car es un medio tiempo en el que destaca la experimentación con las instrumentaciones, y Be my wife otra de las joyas del disco, canción con letra muy personal y la sorprendente mezcla de base de sintetizadores y piano de estilo cabaretero. La cara A finaliza con el corto instrumental A new career in a new town, en la que se contrapone un línea de sintetizadores con una pegadiza melodía interpretada con una armónica.
La cara B comienza con el tema más destacado del álbum, una maravilla de concreción sonora y sentimiento musical, Warszawa, instrumental electrónico con una larga sección hipnótica que desemboca en sorpresivos cantos de reminiscencia centroeuropea. Art decade es un instrumental más atmosférico, quizás el más claro resultado de la influencia germana que tanto ha llamado la atención del artista. Weeping wall resulta más misteriosa, más ambient, y para finalizar, Subterraneans logra una atmósfera muy especial con la línea de sintetizadores de sonido etéreo que se rompen con un evocador saxo, conformando lo que bien podría resultar un excelente corte de cine negro.

Con Low, David Bowie regresaba por todo lo alto. Lo arriesgado de su propuesta no hace sino aumentar el valor de su obra. Los temas vocales, que se mueven entre el pop-rock y el new-wave, tienen sin embargo la cualidad de ser especialmente experimentales para la época. La inclusión de una segunda cara instrumental, en la que se recogen las influencias de músicos tan difíciles para el gran público del momento como Kraftwerk o Tangerine Dream, sólo puede hacer que el disco sea aún más monumental. Muchos, muchos años después, Radiohead decidirían hacer algo parecido con su Kid A, y de nuevo la jugada salió bien. David Bowie, si no lo era ya (su anterior Ziggy Stardust tiene mucho de profecía cumplida) se había convertido en un visionario. Y el primer álbum de su trilogía de Berlín en una auténtica obra maestra a rescatar.
Low
-Speed of life (2:46)
-Breaking glass (1:52)
-What in the world (2:23)
-Sound and vision (3:05)
-Always crashing in the same car (3:33)
-Be my wife (2:58)
-A new career in a new town (2:53)
-Warszawa (6:23)
-Art decade (3:46)
-Weeping wall (3:28)
-Subterraneans (5:39)
1977 RCA.
Compuesto por David Bowie, excepto Breaking Glass (David Bowie, Dennis Davis, George Murray), y Warszawa (David Bowie y Brian Eno).
Producido por David Bowie y Tony Visconti.




pemm dijo
Warszawa es una de las mejores producciones realizadas jamas...
16 Octubre 2007 | 05:25 PM