Estamos en 1966. The Beatles, indiscutibles amos del mundo, toman una decisión que hoy en día sería tomada como una herejía en toda regla: dejar de tocar en directo. Hartos de tocar ante enloquecidas quinceañeras que convertían sus conciertos en cualquier cosa menos en algo relacionado con la música, e incapaces ya de seguir reproduciendo en los escenarios sus temas cada vez más complejos (lo que ya se había intuido en su excelente Rubber Soul), deciden alejarse de todo eso para concentrarse en componer mejores álbumes y una música más rica y variada que todo lo que se había hecho hasta entonces. El primero de ellos será justamente considerado como su primera obra maestra absoluta, y en líneas generales supone posiblemente el trabajo más redondo de la banda, por encima de mitos como el Sgt. Pepper's o Abbey Road. Estamos hablando de Revolver.

Los componentes del grupo, apoyados por el imprescindible George Martin, crean un álbum mucho más rico en sonoridades y estilos que hasta entonces, no solo dentro del sonido de la propia banda, sino de la música en general. Utilizando las técnicas de grabación más adelantadas de la época y exprimiendo sus limitaciones hasta lo máximo, exploran las diversas formas de acompañar canciones pop al uso para convertirlas en algo nuevo y sorprendente. Y es así como construyen obras maestras incontestables como Eleanor Rigby, instrumentada exclusivamente con un doble cuarteto de cuerda y con una letra impresionante, Here, there and everywhere, con un trabajo vocal superlativo que supone un obvio guiño a The Beach Boys, Yellow submarine, pegadizo y sorprendente tema presuntamente infantil (aunque se inspira en temas tabernarios escoceses) por todos conocido y tarareado, Got to get you into my life y su trabajo con la sección de viento para homenajear a sonoridades de la música negra estadounidense, y la poco conocida entre el gran público Tomorrow never knows, modélico y sorprendente trabajo de experimentación psicodélica que, lejos de resultar pretenciosa, se convierte en una de las estrellas del disco y muestra hasta dónde podían llegar los Beatles si se lo proponían. Y, junto a ellas, temas de una enorme calidad como la alegre Good day sunshine, For no one o I want to tell you, quizá la primera gran canción de George Harrison, por no nombrarlas todas.

Revolver queda quizá injustamente ensombrecido por el trabajo posterior de The Beatles, tanto por Sgt. Pepper's como Magical Mistery Tour, el doble blanco, Abbey Road o Let it Be. Sin embargo, desde el punto de vista musical, probablemente se trate de su disco más homogéneo: no hay altibajos, tiene temas para quitarse el sombrero, experimentan con voces, instrumentos y sonidos con gran acierto y originalidad... Una pequeña joya al alcance de muy pocos y que supone el primer paso para alejarse de la leyenda de los cuatro chicos que hacían música para quinceañeras y convertirse en la leyenda que cambiaría el rumbo de la música popular para siempre.

Revolver
-Taxman (2:39)
-Eleanor Rigby (2:07)
-I'm only sleeping (3:01)
-Love you to (3:01)
-Here, there and everywhere (2:25)
-Yellow submarine (2:40)
-She said, she said (2:37)
-Good day sunshine (2:09)
-And you bird can sing (2:01)
-For no one (2:01)
-Dr. Robert (2:15)
-I want to tell you (2:29)
-Got to get into my life (2:30)
-Tomorrow never knows (2:57)

1966. Parlophone - Capitol Records - EMI
Compuesto por Lennon/McCartney, excepto Taxman, Love you to y I want to tell you, por George Harrison.
Producido por George Martin.