Se puede definir perfectamente Appetite for Destruction con el dato de que se trata del disco debut más vendido de la historia. Y dejando a un lado el tema comercial, lo cierto es que en muy pocas ocasiones un primer trabajo discográfico resulta tan redondo como el que hoy nos ocupa, y que convirtió a Guns N' Roses en uno de los mejores grupos de rock de todos los tiempos. Y méritos para ello le sobraban, porque el disco fue revolucionario por el soplo de aire que suponía para un estilo musical que no atravesaba por sus mejores momentos, en 1987. Por una parte, el glam-metal significaba el dejar a un lado las cualidades musicales para concentrarse en la creación de un producto comercial al uso pero de corto recorrido. Por otra, el trash metal era un reducto de unos pocos aficionados recalcitrantes. En estas condiciones, la aparición de un disco mucho más rabioso que cualquier cosa que se hiciera desde el glam, y más accesible para un público que comenzaba a olvidar la cultura del rock más puro, era prácticamente una necesidad histórica. Axl Rose y compañía estaban allí en el mejor momento para recoger ese guante.

El disco tiene un arranque monumental: Welcome to the jungle es una bofetada de energía, de rabia apenas contenida, ejemplo perfecto de lo que es el rock en su estado más puro. Fue el primer single, y colocó a la banda de Axl Rose y Slash en la cumbre del mundo incluso a pesar del boicot de la cadena televisiva MTV (es conocida la anécdota de que después de arduas negociaciones a cargo de David Geffen, el vídeoclip del tema se pasó una sola vez de madrugada por la cadena musical, convirtiéndose en la canción más solicitada de la historia de la cadena en un solo día -algo semejante a lo que años atrás sucediera con el Billie Jean de Michael Jackson).
Pero afortunadamente el disco no se queda ahí, y le siguen auténticos temazos como It's so easy, Paradise city (quizá el mayor acercamiento al espíritu del blues de toda la obra), Rocket queen, o My Michelle (con un engañoso suave comienzo que pronto muta en pura energía transmitida por la guitarra de Slash), temas que toman lo mejor del espíritu hard rock mezclado con el muy estadounidense blues para construir así grandes canciones que recogen el testigo de las bandas pioneras del género, tomando como referencia a gente como AC/DC, los mejores Rolling Stones y los Aerosmith pre-mainstream. Aunque por supuesto el momento cumbre está casi al final, con esa maravilla que es Sweet Child o' mine, considerada con toda justicia como uno de los mejores temas rock de la historia, una balada de impecable factura estilística. En resumen un disco musicalmente potente, corrosivo en sus letras, un acercamiento a la brutalidad musical, como un gran disco de rock debe ser.

Curiosamente, diría que Gun's N' Roses han tenido una carrera cuesta abajo: Su disco debut es su obra maestra, el famoso segundo disco que te arruina o te encumbra (no cuento como tal el G N' R Lies por tratarse genéricamente de una reedición de sus primeras maquetas) provoca sentimientos encontrados, puesto que junto a canciones imprescindibles se puede encontrar momentos pretenciosos y poco representativos de la banda, The spaguetti incident es una curiosidad interesante (es un disco de versiones), y, bueno, de Chinese Democracy después de tanto tiempo lo más fácil es no cumplir expectativas. Pero en su momento, fueron los más grandes, y tuvieron tiempo de demostrar que el rock podía ser accesible a muchísima gente sin necesidad de perder sus viejas raíces, su energía y su forma de entender el mundo.

Appetite for destruction
-Welcome to the Jungle (4:32)
-It's So Easy (3:21)
-Nightrain (4:26)
-Out Ta Get Me (4:20)
-Mr. Brownstone (3:46)
-Paradise City (6:45)
-My Michelle (3:38)
-Think About You (3:49)
-Sweet Child O' Mine (5:54)
-You're Crazy (3:16)
-Anything Goes (3:25)
-Rocket Queen (6:14)

1987. Geffen Records.
Compuesto por Guns 'N' Roses.
Producido por Mike Clink.