
Kraftwerk están justamente considerados como los padres de la música electrónica popular. Obviamente, no son los primeros ni los únicos, y resultaría injusto ningunear a tantos compañeros de aquellos momentos de experimentación. Pero debe reconocerse que su obra vanguardista está hoy en día presente en prácticamente cualquier estilo musical con una naturalidad pasmosa, muy por encima del resto de artistas que en un momento u otro se acercaron a las posibilidades de los instrumentos electrónicos para la composición musical. Lo cierto es que la reconocida influencia de estos precursores alemanes en la música actual suele compararse, a mi juicio de forma acertada, únicamente con la que en su momento supuso la aparición de The Beatles.
Después de dos discos que ya constituyeron el punto de inflexión para lo que pocos años después serían estilos como el tecno-pop (prioritariamente británico) y la música industrial (fundamentalmente alemana), como eran Autobahn y Radio-Activity, Kraftwerk publicarán una trilogía fundamental a todos los niveles, que se inicia con Trans-Europe Express (1977) y finaliza con Computer World (1981). Justo entre ellos, y como cumbre de su carrera, presentan The Man-Machine [Die Mensch Maschine] (1978).
En apenas 35 minutos, Kraftwerk conjuga con acierto los estilos y tendencias que harán que toda una generación cambie su forma de entender y hacer música. El disco se abre con uno de sus temas más conocidos y representativos, The robots, perfecta conjunción hombre-máquina a través de melodías pegadizas y voces robóticas. Continúa con atmósferas electrónicas tan propias de su sonido característico, en Spacelab y Metropolis. Después, como un guiño hedonista, The Model, un tema que por sí solo sienta las bases de lo que se conoce como tecno-pop. Regresan a sentar cátedra en la utilización de la electrónica con Neon Lights, en la que armonizan sucesiones melódicas para mostrar así las múltiples posibilidades expresivas de los instrumentos electrónicos. Cierran una obra maestra con una nueva mirada al hombre máquina con la pieza homónima, en la que además se retrotraen a los sonidos industriales de su anterior obra, Trans-Europe Express.
Disco doblemente conceptual (por un lado, narran a través de la música la interrelación hombre-máquina que, en 1978, apenas se entreveía pero cada vez es más real; por otro lado, construyen una suerte de banda sonora que homenajea a la clásica película Metrópolis, de Fritz Lang), resulta, sin embargo, accesible para el público en general, al ser menos áspero que obras de otros músicos electrónicos y mantener un sano gusto por las melodías bien compuestas de las que se disfruta en sus mejores trabajos.
The Man-Machine
-The robots (6:12)
-Spacelab (5:55)
-Metropolis (6:01)
-The model (3:43)
-Neon ligths (8:54)
-The man-machine (5:32)
1978. Kling Klang - EMI / Capitol
Compuesto por Ralf Hütter, Florian Schneider y Karl Bartos (y Emil Schult en "The model").
Producido por Ralf Hütter y Florian Schneider.


LO tengo rayado de haberlo escuchado tantas veces. Y la portada siempre me ha parecido muy especial, entre mística, misteriosa y medio nazi (aunque más bien es langniana).
Tengo leído por ahí que la portada se basa en trabajos del artista ruso El Lissitzky. Y que es un guiño irónico al futurismo de los años 20, por aquello de que por aquella época se decía de ellos que eran músicos futuristas, pero en un sentido peyorativo. Alemanes y tan serios, y en el fondo manejan la ironía británica (aunque para gente de inabarcable cultura, parece). : )
Uno de los discos que mas me han marcado,tanto esteticamente como a nivel de nuevos ambientes musicales...
Eterna fuente de ideas para muchos,muchos grupos...
Bravo,maravilloso trabajo como siempre...