Cuando un joven francés de 27 años llamado Jean-Michel Jarre, hijo del famoso compositor de bandas sonoras Maurice Jarre, comienza a crear en el comedor de su casa convertido en improvisado estudio con, una grabadora de 8 pistas y algunos instrumentos electrónicos analógicos, los temas que formarán parte de Oxygène (tras, entre otras cosas, una de las primeras grabaciones de música electrónica - el single La Cage-, la obra de aprendizaje Deserted Palace, y variadas colaboraciones a nivel compositivo con músicos franceses durante los 60), está creando, probablemente sin saberlo, la que está considerada como la obra maestra de la música electrónica popular, al menos desde el punto de vista de lo que su aparición supuso en la historia de la música.

Oxygène está dividido en seis movimientos, aunque unidos por un tenue hilo conductor (el aire como concepto) solo interrumpido por el inevitable cambio de cara en el vinilo, en los que el músico muestra su gran talento para utilizar los sintetizadores a la hora de componer temas accesibles, con hermosas líneas melódicas hábilmente entremezcladas, alejándose así de trabajos de otros contemporáneos suyos, que en aquel momento utilizan la electrónica para experimentos más atonales y difíciles.
Con una de las más hermosas e impactantes portadas de la historia de la música, en la que se ha querido ver una temprana sensibilidad ecológica desde el mundo de la música (se trata, por cierto, de una obra del excelente artista francés Michel Granger), en Oxygène se viaja desde las partes más atmosféricas y delicadas (partes I y VI) hasta otras más secuenciales y rítmicas (partes II y III) y otras en las que se destacan las melodías (partes IV y V). En general, el disco muestra un sentido clásico de la composición, la armonía y los arreglos, con la novedosa utilización de instrumentos electrónicos, convirtiéndose así en una de las más exquisitas piezas de música electrónica que se hayan compuesto nunca. Con el añadido de que no envejece, resulta curioso que (y en parte aquellos instrumentos analógicos como el Mellotron, el órgano Farfisa y el Eminent, son responsables de ello) gracias a su excepcional calidad y su cuidada producción, un disco seminal de mediados de los setenta de un estilo de música que llevaba unos años desarrollándose de forma bastante experimental por parte de muchos pioneros, siga sonando hoy en día sorprendentemente moderno. Seguramente porque se trata de uno de esos discos atemporales, que no son tanto fruto de una época como bellos accidentes surgidos por una suerte de inspiración divina.

Oxygène se convertirá en un éxito de ventas instantáneo merced a su celéberrimo single, el cuarto movimiento (Oxygène IV) que me atrevería a decir todo el mundo ha escuchado alguna vez. Con este disco, Jean-Michel Jarre cambiará la forma de entender la música electrónica por parte del gran público, consiguiendo que sea aceptada sin reparos y que los sintetizadores pasen a ser considerados como instrumentos musicales con grandes posibilidades estilísticas y expresivas. En efecto, a diferencia de otros contemporáneos suyos (como Tangerine Dream o Kratfwerk, y aunque los segundos ya apuntaronn maneras en Autobahn y Radio-Activity, no será hasta su magnífico Trans-Europe Express, publicado en 1977, donde compongan todo un álbum dominado por la melodía) Jean-Michel Jarre acierta de pleno al componer una obra que se aleja de las experimentaciones sonoras más ásperas de cierta música electrónica para acercarse sin complejos a la belleza de las melodías. De ahí su enorme éxito, y su valor como referencia musical, ya que demostró que con instrumentos electrónicos un artista no tenía que limitarse a hacer experimentos sonoros de gran dificultad para el oyente, al tiempo que probaba que esta nueva forma de hacer música realmente tenía un público esperándola.

Oxygène
- Oxygène part I (7:40)
- Oxygène part II (8:09)
- Oxygène part III (2:55)
- Oxygène part IV (4:15)
- Oxygène part V (10:24)
- Oxygène part VI (6:21)

1976. Disques Dreyfus - Polydor.
Compuesto por Jean-Michel Jarre.
Producido por Jean-Michel Jarre.