Con London Calling, The Clash demostraron ser algo más que las cabezas visibles del punk de finales de los 70, género denostado por su escasa calidad musical inherente a su discurso contracultural y destructivo. Porque este tercer trabajo en su discografía resulta ser un álbum clave, que marca un antes y un después en el desarrollo de la banda. Entre otras cosas, porque resulta ser una obra excelente, en la que el grupo demuestra su madurez como músicos y su valentía en trascender el punk para ofrecer un trabajo ambicioso, un doble álbum lleno de referencias a un gran número de estilos musicales. La arriesgada apuesta les sale bien, puesto que los siempre difíciles seguidores del punk aceptaron con entusiasmo esta demostración de talento, al tiempo que la propia banda salía reforzada al demostrar que no eran unos meros provocadores de una moda pasajera que no duraría demasiado tiempo, sino unos músicos con unas claras influencias musicales que pretendían homenajear en este album, consiguiendo (y he aquí quizá la paradoja de quienes critican el punk como género menor y de escasa importancia) su mejor obra musical.

Así, en el disco se reúnen con aparente normalidad géneros musicales tan contrapuestos como el propio punk, el reggae o el pop con ambiciones discotequeras. Escuchamos un elegante swing en "Jimmy Jazz", un rock de cuidada melodía en "Death or glory", y prestan oídos a los viejos ritmos norteamericanos para demostrar en cierto modo de qué es hijo el punk, construyendo tanto un rocabilly (en Rudie can't fail) como un blues (Brand new Cadillac) de clara raigambre estadounidense. Atreviéndose incluso con cortes caribeños, ska y reggae, y cultos, con ciertos toques jazzisticos. A la variedad estilística se une el cuidado trabajo en las letras de las canciones. Efectivamente, el disco tiene una importante carga de crítica social, que puede asombrar al oyente, sobre todo cuando escucha temas como Spanish Bombs, en la que se rinde un homenaje a los republicanos que lucharon en la guerra civil española del 36. Aún con cierta carga política (que se multiplicará en trabajos posteriores), fundamentalmente el disco ahonda más en una crítica social, con temas como el materialismo de la sociedad, el uso de drogas, y las tendencias fascistas de una Inglaterra tatcheriana, y personal.

La celebérrima portada del disco muestra a Paul Simonon destrozando su bajo durante un concierto en el Palladium de Nueva York, y ha sido reconocida como una de las mejores y más representativas imágenes en toda la historia del rock & roll. A modo de curiosidad, su grafismo se basa en el utilizado para el primer álbum de Elvis Presley. Disco mítico que se vendió como doble a precio de sencillo (convencieron a la discográfica de incluir un sencillo gratuito, y después grabaron el sencillo como LP, todo un guiño a sus seguidores y una bofetada a la industria), se trata sin duda de uno de los mejores discos de aquellos años, un trabajo fundamental en la historia de la música; no en vano, la influencia de The Clash y de este álbum en el devenir posterior del rock ha sido de enorme importancia.

London Calling
Disco 1
-London Calling (3:19)
-Brand new Cadillac (2:08)
-Jimmy Jazz (3:54)
-Hateful (2:44)
-Rudie can't Fail (3:29)
-Spanish Bombs (3:18)
-The Right Profile (3:54)
-Lost in the Supermarket (3:47)
-Clampdown (3:49)
-The Guns of Brixton (3:09)

Disco 2
-Wrong 'em Boyo (3:10)
-Death or Glory (3:54)
-Koka Kola (1:47)
-The Card Cheat (3:49)
-Lover's Rock (4:03)
-Four Horsemen (2:55)
-I'm not Down (3:06)
-Revolution Rock (5:33)
-Train in Vain (Stand by me) (3:10)

1979. Epic
Compuesto por Mick Jones y Joe Strummer, excepto "Brand new Cadillac" (Vince Taylor), "The guns of Brixton" (Paul Simonon), "Wrong 'em Boyo" (Clive Alphonso) y "Revolution Rock" (Jackie Edwards y Danny Ray). "The Card Cheat" (Mick Jones, Joe Strummer, Paul Simonon y Topper Headon).
Producido por Guy Stevens.